lunes, 28 de marzo de 2011

Digamos que hablo de Madrid…

Llegada a Atocha, miro a todos lados y algo ha cambiado, pero no hago mucho caso, cojo las escaleras mecánicas y cuando llego arriba veo esa cantidad de taxis que tenía que ver nada más salir, pues bien, no estoy en el lugar correcto donde debo esperar a que me recojan, sino que estoy en el lado opuesto, así que empiezan a indicarme vía teléfono por donde debo ir,… me tengo que guiar por el quiosco churrería que tengo delante, ahí viene el dilema, debo dejarlo a mi izquierda, no? Pues ala yo para la derecha, ahí empieza mi problema de orientación hasta que me doy cuenta que voy en dirección contraria a la indicada, reculo y vuelvo al quiosco, menos mal que la mirada la escondo tras unas oscuras gafas de sol sino mi cara seria un poema, por fin me centro y cojo la dirección correcta y me encuentro con mi querido amigo, a partir de ahí todo transcurre con normalidad, es decir, nos vamos a comer sin problemas.
Terminamos de comer y nos vamos al centro a dar un paseo, hacer tiempo y tomar un café en una terracita por Fuencarral, ahí tenemos una charla arregla mundo de lo más normal, hasta que llega mi querida amiga y algo me transforma, para mí que el café debía tener alguna sustancia nociva porque me dio por hablar y no callar, así que ahora llega lo bueno,…
Bajamos Fuencarral para ir a recoger mi maleta al coche, seguimos hablando, yo con mis paridas,… esas paridas que solo a mí se me pueden ocurrir como: “si yo fuera tío seria un cabrón”, “yo con la mirada los dejo a todos preñaos”, “dios mío que bueno esta, lástima que sea gay” …. Así hasta tener un pequeño encuentro con un cochecito de bebé y por tal de no comérmelo lo esquivo o me esquiva, veo una farola y a eso que la voy a pasar por el lateral para esquivarla y…. Zassss!! Toma choque!! Las risas son lo más que nos puede pasar, porque aun así sigo hablando y diciendo de las mías, hasta tal punto de intentarme grabar a escondidas sin éxito alguno, lo sé, me callo justo cuando me van a grabar, la noche del viernes transcurre con normalidad y sin incidencias, simplemente con una señora clase de corte y confección, hicimos unos trajes preciosos.

Llega el sábado nos levantamos súper enérgicas, nos tomamos nuestro pedazo desayuno a lo “médico de familia” os acordáis de esas sentadas en la serie que la mesa estaba llena de cosas y no tomaban nada!? Pues nosotras nos lo zampamos todo, jejejejeje….
Ordenamos la casa, nos duchamos, nos ponemos un poco monas, porque si nos ponemos monas del todo rompemos corazones y no era el momento. Paseíto por las calles del centro de Madrid y comida en el mexicano de Sabina “La Mordida” que rico estaba todo, pero lo mejor de todo ese tequila con granizado de limón. Porque siempre termino tomándome el mío y el de mi amiga?? Salimos del restaurante y vamos a comprar una mini tarta había que celebrar el cumple con velas, ya que no las había soplado en su día, como 31 velas eran muchas velas para tan poco pastel decidió poner una vela flotante, mas mona ella… jajajaja… el deseo no se cumplirá pero los recuerdos y risas ahí quedan para la posteridad. Bueno el pastelito lo dejamos para después de la siesta, ya que a mí el tequila me tumbo de una manera malísima, tan mala como que caímos 3 horas de siestaca y sin despertador, ahí sin miedo!!

Después  de la siesta procedemos a ponernos bonicas para una noche de sábado sin rumbo ni destino, sin saber que iba a ocurrir,… Música en directo, cervecitas, miradas matadoras, risas cómplices, abrazos sinceros, besos falsos,… la noche va transcurriendo, hasta el momento que toca hacer de profesora de parvulario, porque a pesar de ser todos mayorcitos parecíamos profes tirando de la cuerda para que nos siguieran hasta el lugar indicado. Llegamos a “El Otro” un lugar un tanto peculiar ya que la música no es de lo más actual pero ponen uno “Temazos”, unos cubatas compartidos que termina bebiéndoselos otro y tú con cara de “para que me invitas si te lo tomas tú!!”, fotos de lo mas “cuqui”, pegatas por todos lados con frases de lo más realista y risas y más risas, y la noche transcurre con sus cosas que no voy a contar,…
No puedo decir que mi finde de cumpleaños por la capital me haya podido aburrir, porque aun tocaba el domingo para comer con un amigo y sus amig@s por La Latina y donde fuimos a parar? a La Taberna Almería donde no había croquetas pero para la próxima nos tomamos nuestras croquetas…
Y ya el fin de semana y el día iban terminando, tocaba recoger maleta y tomar rumbo a casa.
No hay viaje que deje un final amargo pero si lleno de mil recuerdos y melancolía por volver.

“”Si el día no te sonríe, sonríele tu a él””.

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