Amaneciste en mi vida de forma pausada,
luz y fuente para mi alma atormentada;
tu actitud dichosa, serena, sincera
y altiva supuso en mi el destierro de susurros lejanos,
como gusanos, perforaban y tragaban un pasado inocente
que huía a grandes pasos llevándose la raíz de mi alegría. Quizás la distancia y tus fotos,
y tus labios y tus ojos; quizás el no perder nada
y vaciar mi vacío a través de tu mirada, quizás saber de ti,
o quizás nada... O quizás todo, quien sabe.
En cualquier caso la luz del piercing que emite tu ombligo,
tu vientre, tu calma tempestuosa y tu preciosa cara,
compiten con las estrellas a las cuales miro,
a las cuales grito, de forma callada,
cada vez mas alto tu nombre, sara!,
fuente y luz estos días, de mi tristeza atemperada,
que se convierte en un grito, de fuerza, de sonrisa aislada,
tienes a alguien cerca, que no conoces de nada,
pero que te ayudara con fuerza en esta vida alocada,
muchas gracias por ser, estrella, luz y fuente, de mi mente atormentada.
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